Los ídolos, las falsas deidades, todo aquello que concebimos para sustituir a Dios, no pueden concedernos nada. Fueron inventados al negar la abundancia en la que Dios nos creó. Desechar a cuanto imaginemos que pueden concedernos es retornar a la cordura de esa abundancia, de la plenitud infinita en la que Dios nos crea eternamente compartiendo su Amor.
Jesús María Bustelo Acevedo
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