Dios sólo da

Dios sólo da, nunca quita. Si decimos que somos ofrenda de amor es porque esa es también la naturaleza de nuestro Padre. Podemos pedirle a Dios todo lo que queramos que Dios nos lo dará, pero siempre desde nuestra consciencia de que somos amor, abundancia y felicidad. Dar significa compartir; cuando Dios nos da, Dios comparte con sus hijos, tal como comparte su vida al crearnos para la Eternidad.

Jesús María Bustelo Acevedo

Somos creados en la felicidad

La voluntad de Dios para con nosotros es perfecta felicidad, porque en ella somos creados.

Jesús María Bustelo Acevedo

Para comprender hay que ser como niños

Para conocer es preciso reconocer nuestra ignorancia. En el falso mundo de apariencias no progresamos en el conocimiento porque damos por sentado que las percepciones condicionadas de nuestros sentidos son la verdad, y ante este límite inventado nos detenemos. Por eso nos dice la Biblia que para comprender de verdad tenemos que ser como niños. El Espíritu Santo sabe el significado de todo y en su lenguaje nos lo dirá en nuestros corazones si de verdad se lo preguntamos.

Jesús María Bustelo Acevedo

La Voluntad de Dios es que seamos felices

La Voluntad de Dios es que seamos felices, eternamente. Cuando elegimos la alegría, estamos alabando a Dios, abrazamos gozosos la Gracia de Dios: no hay gracia sin alegría y lo que no tiene la Gracia de Dios no tiene gracia ninguna. Desde esta elección, construimos un mundo amoroso, feliz y abundante para todos, un mundo conforme con nuestra verdadera naturaleza en la que Dios nos crea para la Eternidad. Lo construimos con nuestra condición de creadores, virtud que Dios comparte con nosotros al darnos vida, una vida cuya santidad está garantizada por Dios.

Jesús María Bustelo Acevedo

Todo el mundo adora a un dios

Todos adoramos a un dios: cuando negamos al Dios del Amor, de la abundancia, de la benevolencia, del conocimiento, de la libertad, de la luz..., entonces, instantáneamente, aunque no tengamos conciencia de ello, adoramos al falso dios de la esclavitud del ego, al falso dios de la confrontación, de la escasez, de la malicia, de la ignorancia y de la inventiva retorcida que con sus elaboradas construcciones intenta justificar todos esos pseudovalores del mundo de la esclavitud que representa el ego. El Dios del Amor quiere que hagamos nuestra voluntad, nuestra voluntad verdadera, la que emana de nuestro ser real, y quiere que la hagamos con la alegría de la libertad. Por eso Dios es Libertad, y las caricaturas que el ego construye de la libertad no son más que formas de esclavitud.

Jesús María Bustelo Acevedo

No hay milagros en las tinieblas

Es en la luz, en el mundo real, en Dios, en la verdad eterna en la que somos creados, donde sentimos la presencia de los milagros, aunque no se precisen milagros en la Eternidad ni haya milagro mayor que la propia vida. Aferrados al ego (que es la no aceptación de la luz, es decir el mundo de las tinieblas), es imposible sentir estos milagros. El ego no hace milagros: el ego fabrica sus ficciones de confrontación en el mundo de la oscuridad; en él expresa su falsa religión del culto a la carencia y a un dios tan falso como remoto e indiferente, da igual que se crea o no en él... ¿Qué importancia tiene creer o no en un dios de mentira cuando se niega el milagro de la Vida, la Divinidad presente en toda la Creación?

Jesús María Bustelo Acevedo

El ego es el padre de su padre

Vivir es crear. Toda criatura tiene un creador. Por lo tanto, todo lo que hacemos está en relación, consciente o inconscientemente, con la búsqueda de Aquel que es nuestro Creador; todas nuestras resoluciones son la respuesta a esa búsqueda. Y como nosotros mismos fabricamos esa respuesta, le somos fieles a ese "dios". Cuando no reconocemos a la Divinidad como nuestro Poder (Padre) Creador, ese hueco lo cubre la necesidad de inventarnos un "padre". Esto ya es una "acción" del ego: el ego es el padre del padre que se inventa. Ningún hijo es padre de su padre, eso sólo sucede en la locura de creer que la falsedad es el mundo real, que un mundo de efectos, que es una mera proyección, es un poder causante... Si no reconocemos a nuestro Padre, que nos dejó su naturaleza en nuestros corazones, es imposible que disfrutemos de los bienes que Él nos regala, aunque paradójicamente, tomemos de ellos el carburante de nuestra limitada inventiva que no reconoce al Dios de Vida que es todo Amor.

Jesús María Bustelo Acevedo