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Nada ajeno a nuestras almas es real

Nada ajeno a nuestras almas tiene potestad sobre ellas. Nada ajeno a nuestras almas puede interferir en nuestra libertad ni determinar cómo ejercemos nuestro infinito poder. Nada ajeno a nuestras almas puede tener acceso al Reino de los Cielos que en ellas se encuentra en toda su plenitud infinita. ¿Y qué podría existir, ajeno a nuestras almas, que no fueran los desvaríos de una mente que no se reconoce en el Amor de Dios? ¿Qué son nuestras almas y qué es la vida de verdad sino ese Amor de Dios expandiéndose hasta el Infinito?

Jesús María Bustelo Acevedo

Dios nos reconoce y nos ama eternamente

Dios no se equivoca y reconoce y ama a su hijo, por eso dejó en su alma todo el Reino de los Cielos, y es allí donde está nuestra única verdad, y nuestra única vida, y sólo el camino que a ella nos conduce es un camino de santidad. Contempla siempre la divinidad de todos tus hermanos, en el alma de quien te acompañe, y sentirás el Amor, la Belleza y la Libertad que tan sólo en Dios se puede concebir, que tan sólo en la verdad de tu alma puedes encontrar. Dios no puede olvidarnos, porque somos su obra amorosa y en nuestra verdadera identidad sentimos eternamente la bendición de su Amor.

Jesús María Bustelo Acevedo

Dios es Libertad

Dios es Libertad: vivir en su Reino es gozar de nuestra condición amorosa, de nuestro poder infinito y de nuestra naturaleza benévola. Pero el ego, que es servidumbre en cuanto que es la negación de nuestro ser real, pretende convencernos de que la libertad está en su pequeño mundo de carencia y confrontación, y que la esclavitud es el Reino de Dios, donde todo está programado con una meticulosa y perfecta precisión. Cuando en los instantes en los que nos identificarmos con nuestra naturaleza amorosa y libre sentimos que no es así, el ego hará una nueva propuesta: el Reino de Dios es como una gran "Nadidad", donde te unes, te fundes, te disipas y ya no eres nada de nada... En cualquier caso, el despliegue de su inventiva (efímera) no tiene más límite que la Verdad de nuestro Ser (eterna).

Jesús María Bustelo Acevedo

Todo el mundo adora a un dios

Todos adoramos a un dios: cuando negamos al Dios del Amor, de la abundancia, de la benevolencia, del conocimiento, de la libertad, de la luz..., entonces, instantáneamente, aunque no tengamos conciencia de ello, adoramos al falso dios de la esclavitud del ego, al falso dios de la confrontación, de la escasez, de la malicia, de la ignorancia y de la inventiva retorcida que con sus elaboradas construcciones intenta justificar todos esos pseudovalores del mundo de la esclavitud que representa el ego. El Dios del Amor quiere que hagamos nuestra voluntad, nuestra voluntad verdadera, la que emana de nuestro ser real, y quiere que la hagamos con la alegría de la libertad. Por eso Dios es Libertad, y las caricaturas que el ego construye de la libertad no son más que formas de esclavitud.

Jesús María Bustelo Acevedo

Música

Nuestras mentes son como instrumentos musicales que no pueden concebir ocultar la música que producen. Por eso la música, con sus infinitos matices, nos transmite tanta paz, porque nos recuerda nuestra Divinidad común, la comunión de nuestras almas y la libertad de nuestros pensamientos, que en la verdad no precisan de ocultamiento alguno.

Jesús María Bustelo Acevedo

Libertad

El cuerpo es un limitador, pero nuestra mente es infinita, tan infinita como su libertad; por lo tanto, no se puede encerrar en un cuerpo. Imaginárnosla presa de ese cuerpo es percibirnos sin libertad. Cuando no nos reconocemos en ese cuerpo perecedero, éste se pone a nuestro servicio en nuestra búsqueda del conocimiento, en el ejercicio de nuestra creatividad y en nuestra propia condición de almas libres, en esa libertad que sólo es concebible en el mundo verdadero del Amor para el cual somos creados en la Eternidad. Sólo lo que existe alberga libertad. El ego no puede ser libre y cuanto construye en su mundo de apariencias es mecánico, reaccionario, dependiente y previsible, que son las etiquetas que definen a aquello que no opera en libertad. La libertad es un don sagrado que Dios comparte con nosotros por su Voluntad; las percepciones conflictivas de una supuesta libertad están basadas en la falsa idea de la separación que no reconoce la Unidad de Dios y de toda Su Obra.

Jesús María Bustelo Acevedo