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Dios es Libertad

Dios es Libertad: vivir en su Reino es gozar de nuestra condición amorosa, de nuestro poder infinito y de nuestra naturaleza benévola. Pero el ego, que es servidumbre en cuanto que es la negación de nuestro ser real, pretende convencernos de que la libertad está en su pequeño mundo de carencia y confrontación, y que la esclavitud es el Reino de Dios, donde todo está programado con una meticulosa y perfecta precisión. Cuando en los instantes en los que nos identificarmos con nuestra naturaleza amorosa y libre sentimos que no es así, el ego hará una nueva propuesta: el Reino de Dios es como una gran "Nadidad", donde te unes, te fundes, te disipas y ya no eres nada de nada... En cualquier caso, el despliegue de su inventiva (efímera) no tiene más límite que la Verdad de nuestro Ser (eterna).

Jesús María Bustelo Acevedo

El ego funciona sin amor

El ego funciona siempre sin amor, es un artilugio que dispone de su propio carburante, el amor falso, una substancia altamente contaminante hasta el punto de que el propio ego le tiene miedo. No contento con temer al amor verdadero, teme incluso el sucedáneo que de él se inventa. Todo el que vive preso del ego está continuamente buscando amor, ese que no se reconoce en sí mismo. Los deseos del ego van siempre acompañados del oculto deseo de que no sean satisfechos, porque la falsa existencia del ego no es más que una continua búsqueda sin fin. El ego no es más que mendicidad, culto a la carencia, que busca suplir en el mundo que percibe como exterior toda esa pobreza y necesidad que a sí mismo se atribuye. Una vez creado este mecanismo pedigüeño, este saco sin fondo que es el ego, sólo falta adornarlo con conceptos complejos y enrevesados... Schopenhauer, Nietszche, Freud, Darwin y otros muchos pensadores, con su insuperable e irrebatible inventiva, pueden echarnos una mano en este sentido.

Jesús María Bustelo Acevedo

Todo el mundo adora a un dios

Todos adoramos a un dios: cuando negamos al Dios del Amor, de la abundancia, de la benevolencia, del conocimiento, de la libertad, de la luz..., entonces, instantáneamente, aunque no tengamos conciencia de ello, adoramos al falso dios de la esclavitud del ego, al falso dios de la confrontación, de la escasez, de la malicia, de la ignorancia y de la inventiva retorcida que con sus elaboradas construcciones intenta justificar todos esos pseudovalores del mundo de la esclavitud que representa el ego. El Dios del Amor quiere que hagamos nuestra voluntad, nuestra voluntad verdadera, la que emana de nuestro ser real, y quiere que la hagamos con la alegría de la libertad. Por eso Dios es Libertad, y las caricaturas que el ego construye de la libertad no son más que formas de esclavitud.

Jesús María Bustelo Acevedo

El ego es el padre de su padre

Vivir es crear. Toda criatura tiene un creador. Por lo tanto, todo lo que hacemos está en relación, consciente o inconscientemente, con la búsqueda de Aquel que es nuestro Creador; todas nuestras resoluciones son la respuesta a esa búsqueda. Y como nosotros mismos fabricamos esa respuesta, le somos fieles a ese "dios". Cuando no reconocemos a la Divinidad como nuestro Poder (Padre) Creador, ese hueco lo cubre la necesidad de inventarnos un "padre". Esto ya es una "acción" del ego: el ego es el padre del padre que se inventa. Ningún hijo es padre de su padre, eso sólo sucede en la locura de creer que la falsedad es el mundo real, que un mundo de efectos, que es una mera proyección, es un poder causante... Si no reconocemos a nuestro Padre, que nos dejó su naturaleza en nuestros corazones, es imposible que disfrutemos de los bienes que Él nos regala, aunque paradójicamente, tomemos de ellos el carburante de nuestra limitada inventiva que no reconoce al Dios de Vida que es todo Amor.

Jesús María Bustelo Acevedo

La salud es eterna

La salud eterna de nuestras almas es una verdad, por lo tanto es imposible dudar de ella. Si dudamos, no dudamos de ella, sino de la ilusión que la substituye, del sucedáneo de salud que hemos inventado.

Jesús María Bustelo Acevedo

Dios no está en nuestras invenciones

Sanamos cuando ponemos la mente en manos de Su Creador. Por eso, expresión de locura es la creencia de que la mente se crea a sí misma (que nos creamos a nosotros mismos). Somos creadores, somos creadores en la Eternidad, en alabanza de Dios, por la Voluntad de Dios, y siempre, en nuestra creación, está la esencia y la presencia de Dios; si no, no creamos de verdad, aunque nos lo creamos. Eso es justo lo que sucede cuando fabricamos en el mundo de apariencias: Dios no está en esas invenciones.

Jesús María Bustelo Acevedo