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Verdadera seguridad

Sólo en la luz del amor que desprende nuestro verdadero ser hallamos seguridad. El ego nos ofrece una falsa seguridad, que consiste en protegernos rodeados de tinieblas, como si fuéramos delincuentes que va a hacer algo malo. Pero aquel que se protege con las tinieblas tiene miedo de todo; por ello esa necesidad permanente de engañar, de ocultar, de mentir, que se tiene cuando se está aferrado al ego. Si te proteges con las tinieblas, al final te percibes a ti mismo como un ser tenebroso y es así como percibes a tus semejantes. La luz del amor deshace esas tinieblas; la luz del amor es la verdad de nuestra vida, el goce de nuestra plena libertad, nuestra alegría espontánea y nuestra condición amorosa; así es nuestra naturaleza real y así fuimos creados por Dios, con esa luz y en esa luz que nos da seguridad infinita.

Jesús María Bustelo Acevedo

Conocimiento es Amor

Fe es Sabiduría; Conocimiento es Amor. Sin embargo, cuando no vivimos conforme al conocimiento propio de nuestra naturaleza, el ego intenta convencernos de que toda la realidad supuestamente lejana y oculta del conocimiento es aterradora, así nos mantiene alejados de él y sigue suplantándonos en esa falsa vida ajena al conocimiento. Por otra parte, si no conocemos el valor de lo que percibimos como oculto, no podemos etiquetarlo como tenebroso. Lo que está oculto no puede ser amado y lo que no es amado es percibido como algo a lo cual se teme. En ese conocimiento es donde está la Fuente de nuestro Amor. Por lo tanto, mientras no llevemos esa luz a nuestra conciencia, no se deshará el mundo conflictivo fabricado por el ego. La luz deshace las tinieblas, y la confrontación, la culpa y el culto a la escasez (mendicidad) forman parte de las tinieblas. Entiéndase que mendicidad no es ausencia de bienes materiales, sino una manera de ser impropia de nuestra naturaleza amorosa y abundante.

Jesús María Bustelo Acevedo

No hay milagros en las tinieblas

Es en la luz, en el mundo real, en Dios, en la verdad eterna en la que somos creados, donde sentimos la presencia de los milagros, aunque no se precisen milagros en la Eternidad ni haya milagro mayor que la propia vida. Aferrados al ego (que es la no aceptación de la luz, es decir el mundo de las tinieblas), es imposible sentir estos milagros. El ego no hace milagros: el ego fabrica sus ficciones de confrontación en el mundo de la oscuridad; en él expresa su falsa religión del culto a la carencia y a un dios tan falso como remoto e indiferente, da igual que se crea o no en él... ¿Qué importancia tiene creer o no en un dios de mentira cuando se niega el milagro de la Vida, la Divinidad presente en toda la Creación?

Jesús María Bustelo Acevedo

Desaprender

La única manera de aprender lo que somos es desaprendiendo lo que no somos. La única manera de que brille la luz de nuestras almas es deshaciendo las tinieblas que imaginamos que nos la ocultan. La única manera de sentirnos de regreso a la vida eterna es detener nuestro miedo egoísta a la muerte. La única manera de reencontrarnos con Dios es liberarnos de las falsa deidades, de los ídolos que hemos inventado para substituirlo.

Jesús María Bustelo Acevedo