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Nuestros hermanos son amor, abundancia y felicidad

Nuestros hermanos no pueden ofendernos. Nuestros hermanos no pueden hacernos daño. Nuestros hermanos no pueden privarnos de nada. Ellos son amor, abundancia y felicidad, tal es su verdadero ser y así es como debemos percibirlos. Cuando percibamos algo en nuestros hermanos que no esté conforme con esto, confiemos en el Espíritu Santo para que Él elimine todo aquello que no es real. Nuestra confianza plena en el poder sanador del Espíritu Santo hará que se deshaga cuanto no sea propio de nuestra condición amorosa.

Jesús María Bustelo Acevedo

La Curación

La curación representa todo aquello que nos ocultamos a nosotros mismos para proteger nuestra falsa y caduca identidad que no reconoce la verdad de nuestro ser en su perenne y plena salud.

Jesús María Bustelo Acevedo

La salud es eterna

La salud eterna de nuestras almas es una verdad, por lo tanto es imposible dudar de ella. Si dudamos, no dudamos de ella, sino de la ilusión que la substituye, del sucedáneo de salud que hemos inventado.

Jesús María Bustelo Acevedo

¿Qué es saludar?

Un salvador es aquel que ve la salud eterna en todos sus semejantes (=saludador). Estar a salvo es reconocernos en esa salud eterna.

Jesús María Bustelo Acevedo

El cuerpo es un medio de comunicación

Cuando tomamos por real este mundo de apariencias, nos percibimos como cuerpos efímeros y vulnerables. En realidad, más que con el cuerpo, nos identificamos con esa invisible capa que lo delimita y que llamamos forma. Nos identificamos con las formas, por eso no tenemos conciencia real de la naturaleza y peculiaridades de nuestro cuerpo; lo maltratamos con malos hábitos y malas posturas. Aquel que se reconoce como espíritu, trata correctamente al cuerpo, manteniéndolo limpio y saludable y haciendo uso de todas sus herramientas de manera eficiente. El cuerpo es nuestra televisión privada particular, no necesita publicidad para mantenerse: basta con un buen corazón y grandes deseos de ofrendar a nuestros semejantes lo mejor de nosotros. Tenemos programas para toda la familia: comedias superdivertidas, películas de aventuras, documentales interesantísimos sobre lugares exóticos, el espacio para la lírica, la hora del bricolaje, programas infantiles, de cocina, arte, deporte, ópera, zarzuela, cursillos de baile flamenco, etc, etc, etc... Cuando el ego nos suplanta, se apaga esa tele y se termina el show de la vida... Cuando el ego nos suplanta, no estamos transmitiendo nada... La tele está apagada, pero toda la plantilla está en su puesto y lista para hacer su trabajo, sólo falta encender la vida y comenzar a emitir. Si nos sentamos y cruzamos de brazos para ver lo que otros transmiten, todas nuestras emisiones no les van a llegar a nuestros semejantes.

Jesús María Bustelo Acevedo