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Sentir

Si nos sentimos separados de Dios, es que no estamos sintiendo desde la verdad de nuestro ser, es que no estamos sintiendo de verdad. Sólo en Dios, en el Reino de los Cielos que está en nosotros, donde el Amor de Dios nos acompaña eternamente, lo conocemos a Él y comprendemos nuestra naturaleza. Sólo en Dios abrazamos la verdad de nuestras vidas y el alma de todas nuestras creaciones. Nada verdadero puede concebirse fuera de Dios, porque sólo Dios es la Verdad. Allá donde Dios no es la verdad, cualquier mentira puede serlo, pero nada que sea mentira vive de verdad. Si vivimos de verdad, sólo en la verdad puede expresarse nuestra vida.

Jesús María Bustelo Acevedo

Mi corazón es infinito en la verdad de Dios

Dios está conmigo eternamente, y sólo en esta verdad puedo encontrar una dicha verdadera. Su Reino es el Reino de los Cielos, ¿y dónde se encuentra ese Reino sino en mi propio corazón? Porque mi corazón es infinito cuando conozco la verdad de Dios, mi única verdad.

Jesús María Bustelo Acevedo

La verdad de la verdad

Dios está conmigo eternamente, porque Él es la verdad, al igual que yo. Sólo quien se cree ajeno a la verdad (es decir, quien se percibe como una falsedad que desemboca en la muerte) se pregunta (como Pilatos) ¿qué es la verdad? La verdad es el camino y la vida de aquel que nos redime de un falso mundo del que no formamos parte. Quien ignora la verdad, la busca, y en su búsqueda siempre acaba por fabricarse un sucedáneo, su propia "verdad" improvisada, que circunstancialmente volverá a matizar, reformar o negar en su momento... Pues si no ha buscado en su alma, que es la verdad, entonces la "verdad" que ha erigido no es más que una negación de la verdad, es decir, una mentira. Y viviendo conforme a esa mentira, jamás encontrará algo que sea de verdad, mientras no renuncie a ella y reconozca la verdad de su ser.

Jesús María Bustelo Acevedo

La verdad es única, armónica y sin límites

En nuestro verdadero hogar no existen esas jerarquías y gradaciones con las que pretendemos desmenuzar el mundo que percibimos y segregarlo en fragmentos confrontados. La verdad es única, armónica y sin límites; sólo se comprende desde ella misma, sin que desde ella misma se conciba nada ajeno a sí.

Jesús María Bustelo Acevedo

La verdad siempre es

No se precisa hacer nada para tener fe plena en la verdad. Sólo lo que es falso busca justificaciones en argumentos o en acciones de las que depende, y la verdad no puede ser dependiente de ninguna acto o de ninguna argumentación elaborada; solamente las mentiras tienen esa dependencia. Ignoramos la verdad cuando desde el ego pretendemos analizar ese error que hemos percibido. Hay que enfocarse en la verdad, no en el error, que pertenece a un mundo que no es real; la atención que prestemos a cualquier elemento de ese mundo falso es una concesión de poder (concesión de poder que, lógicamente, tiene lugar dentro de la ficción del ego, porque en el mundo falso no se puede ejercer ningún poder, sólo se da una apariencia de él: el poder del mundo falso es siempre el falso poder que le cuadra a su falsedad que toma su carburante de la distorsión del propio Poder de Dios que niega, como un espejo que distorsiona nuestro rostro toma la imagen de nosotros sin serlo).

Jesús María Bustelo Acevedo

El ateísmo no existe

Negar a Dios es negarnos a nosotros mismos, porque somos su creación, y porque los bienes eternos de nuestro verdadero hogar (el Amor, la Paz, la Libertad, la Inocencia, la Bondad...) sólo podemos gozarlos en Dios (sólo en Dios podemos crear, sólo los pensamientos que con Dios compartimos son verdaderos). Al negar a Dios, y negarnos a nosotros mismos, adoramos la muerte, elegimos el falso dios de la muerte en lugar del Dios verdadero. Aunque pensemos que somos ateos, adoramos al dios de la muerte al no aceptar al Dios de la vida. En realidad, nadie puede cambiar lo que no existe (el dios de la muerte) por lo que existe (Dios, nuestro Creador), pero podemos imaginarnos que lo hacemos. A consecuencia de esa plena fe en el falso dios de la muerte, grabamos en nuestra subconsciencia la consigna de que todo está sometido a ella, es decir, a la mentira: de ahí que sin rubor alguno afirmemos la relatividad de la verdad, cuando la verdad es lo único absoluto que no precisa de relación alguna ni puede concebirla, ya que nada verdadero es ajeno a ella. Al elegir la muerte como "nuevo dios", en todas nuestras obras le rendimos pleitesía ya que están condicionadas por la muerte.

Jesús María Bustelo Acevedo

Sólo los pensamientos amorosos son de verdad

Son los pensamientos que no compartimos con Dios los que nos hacen enfermar. En realidad, sólo los pensamientos amorosos, es decir aquellos que con Él compartimos, son verdaderos.

Jesús María Bustelo Acevedo

El Juicio Final es recuperar finalmente el juicio

El Juicio Final no es otra cosa que el reconocimiento de la verdad, desechando la absurda idea de que la falsedad tiene el mismo valor que la verdad, que es lo que cree quien piensa que la verdad es algo cambiante o algo relativo, es decir, quien no cree en la verdad. Una idea loca, porque sólo la verdad puede existir. Si existiera la mentira, sería tan verdad como la verdad; luego, no sería mentira. Este razonamiento es el que hace que la mentira tenga el mismo valor que la verdad en el mundo falso. Pero, claro, entonces ya la verdad no es verdad donde hay algo que, sin serlo, es tan verdad como la verdad. Donde hay algo que, sin serlo, es tan verdad como la verdad, la "verdad" no es más que otra ilusión como la mentira. En resumen, al aceptar el mundo falso como real, le transmitimos a nuestro subconsciente la idea de que la verdad no existe y el subconsciente nos va a condicionar a desenvolvernos en un mundo donde la mentira y la verdad son lo mismo, aunque tengan distinto maquillaje. Esto que decimos sobre la verdad y la mentira es igualmente válido para el amor y el odio, la paz y la guerra, la vida y la muerte... Es decir, en ese mundo dual ambos ingredientes son falsos, tan falsos como ese mundo dual.

Jesús María Bustelo Acevedo

Percepciones

Nuestros pensamientos no afectan a la naturaleza de nuestro ser, pero determinan nuestras percepciones; unas percepciones que no nos informan de la verdad, y que el perdón deshace, pues no pueden coexistir con la eternidad del Amor que somos.

Jesús María Bustelo Acevedo

Santidad

No podemos comprender nuestra propia Santidad con la razón, porque esa razón no forma parte de ella. No podemos saber qué es o qué significa con todo cuanto no forma parte de la Divinidad, de la Creación. Pero podemos sentirla en nuestras almas, pues allí es donde se encuentra eternamente. De hecho, la verdad de lo que somos está en esa Santidad. Nosotros no la hemos inventado, pero sí hemos inventado el pecado que imaginamos mancillarla. Eso es una locura, nada puede mancillar la obra de Dios; si así fuera, aquello que lo pudiera tendría más poder que el propio Dios. Nosotros hemos inventado el pecado y nosotros debemos tomar conciencia de que es falso y no puede coexistir con la Verdad, con la Creación Divina, a la cual pertenecen nuestras almas.

Jesús María Bustelo Acevedo

Puente de Amor

El Espíritu Santo tiende un puente de amor entre Dios y Sus criaturas para todos aquellos que buscan la verdad.

Jesús María Bustelo Acevedo

La Mirada de Cristo

En el perdón expresamos nuestra voluntad de reconocer la verdad y de vivir en ella, puesto que no hay más vida que aquella que se vive en la verdad. El perdón nos libera de todas las mentiras, de todo cuanto es irreal y está condenado a deshacerse en su falsedad. El perdón despierta la mirada de Cristo, nuestra verdadera visión, aquella que todo lo contempla con amor, y en ese amor sólo vemos la verdad. Con la santa visión de Cristo, que es la mirada del amor, contemplamos al mundo tal como verdaderamente es, tal como Dios lo creó, tal como Dios lo crea eternamente, en toda su belleza, en toda su inocencia, en toda su armonía... El Espíritu de la Vida es la Verdad del Amor, y eso es lo que vemos en nuestra visión santa.

Jesús María Bustelo Acevedo

El Camino, la Verdad y la Vida

El Espíritu Santo nos enseña el poder del Reino de Dios, y al enseñárnoslo nos da a conocer que nos pertenece. El Maestro Jesús está siempre con nosotros. Puesto que tiempo y espacio forman parte de una realidad falsa, la historia de Jesús sucede en nuestros corazones, es decir, permanentemente. Y está historia de Jesús está expresada y resumida en su hecho clave: la Resurrección. La Resurrección nos muestra que nada real puede ser amenazado. Como Jesús está en nuestros corazones, allí es donde se encuentra la Verdad, el Camino y la Vida, el camino de retorno, la vida verdadera y la verdad por antonomasia.

Jesús María Bustelo Acevedo

La Alternativa

La voz del Espíritu Santo no es otra cosa que la alternativa a ese mundo dual de apariencias que en sí mismo afirma su propia contradicción, evidenciando con ello que no tiene solución de continuidad, que la verdad no tiene cabida en él (sólo una falsa "verdad" que precisa siempre de su mentira correspondiente para ser concebida -"verdad" apuntalada por la mentira es tan falsa como quien la sostiene-). La alternativa del Espíritu Santo es siempre de paz, porque en el Mundo de Dios no se concibe nada ajeno a esa paz. Nos dice Un Curso de Milagros que la paz es más poderosa que la guerra, porque la paz sana... La guerra es proyección de culpabilidad pero "a lo bestia", y al mismo tiempo es expresión del miedo, pues es a partir de él que comenzamos a percibir a nuestros semejantes como una amenaza que nos hace ponernos a la defensiva y fabricar la idea de la confrontación (la guerra, el duelo -duelo=dolor-)... El Espíritu Santo es esa idea de la sanación que se fortalece al ser compartida. Compartiéndola, nos reconocemos en el Amor de Dios, que es Aquello que eternamente nos crea.

Jesús María Bustelo Acevedo